MÁS TIEMPO PARA VIVIR
Enviado por amiracle en Torrejon de Ardoz, Madrid, Bariloche el 16 de noviembre 2008
De El Calafate a Bariloche, la suiza argentina. Después de 30 horas de autobús llego rendida a las once de la noche a un hostel del centro de la ciudad. Tengo dos objetivos: una ducha y meterme en la cama. Pero... mala suerte. No hay plazas. En recepción me buscan un lugar donde dormir y un taxi me lleva hasta el Patanuk. Me ha tocado la lotería. Este es el lugar al que cualquier viajero le encanta llegar. Y lo llevan una pareja de españoles: Silvia e Iñaki.
Esta es la vista desde el comedor del Patanuk, justo delante del lago Nahuel, uno de los lugares más bonitos de Argentina. Es un hostel acogedor con unas zonas comunes amplias y cómodas. Lo abrieron hace poco más de un año y medio Silvia, de Madrid, y Iñaki, de Torrejón de Ardoz. Ofrecen un hostel con dormitorios compartidos pero con bastantes habitaciones dobles; pequeño y donde los huéspedes puedan relajarse. Se dirigen a un público de entre 30 y 40 años que le gusta el ambiente del hostel, con cocina y espacios donde relacionarse, pero con ciertas comodidades y tranquilidad. El Patanuk, sin embargo, no renuncia a ofrecer diversión. En el mismo edificio y delante de la playa tiene un bar para los viajeros con ganas de fiesta. Silvia e Iñaki han montado el
hostel que cuando salen de viaje les encanta encontrar. Y es que viajar y la aventura también es lo suyo. Sin ir más lejos la prensa local se ha hecho eco recientemente de su última locura: ir de Bariloche al Bolsón esquiando. Nueve días sin cruzarse con prácticamente nadie. Estos dos madrileños viven libres desde hace sólo tres años. Antes, en Madrid, él
trabajaba de azafato de vuelo y ella, de periodista pero llegó a un punto que se dieron cuenta que querían vivir de otra manera, tener más tiempo. Primero, se tomaron un año de excedencia y se dedicaron a viajar. Al volver, vendieron su piso y con lo que ganaron se embarcaron en otra aventura llamada Patanuk. No todo es bonito y construir de cero este negocio les ha costado mucho esfuerzo y dolores de cabeza. Dejar familia y amigos a 13 mil kilómetros de distancia tampoco es fácil y, como dice Silvia, cuando tomas decisiones siempre dejas algo de lado y te puedes equivocar. No es su caso que tienen claro haber encontrado la manera como realmente quieren vivir la vida.

Gràcies per fer-nos arrivar articles així, així no perdem de vista que podem fugir del puto consumisme, individualisme, competitivitat, obligació....