Enviado por amiracle en Torrejon de Ardoz, Madrid, Bariloche el
16 de noviembre 2008
De El Calafate a Bariloche, la suiza argentina. Después de 30 horas de autobús llego rendida a las once de la noche a un hostel del centro de la ciudad. Tengo dos objetivos: una ducha y meterme en la cama. Pero... mala suerte. No hay plazas. En recepción me buscan un lugar donde dormir y un taxi me lleva hasta el Patanuk. Me ha tocado la lotería. Este es el lugar al que cualquier viajero le encanta llegar. Y lo llevan una pareja de españoles: Silvia e Iñaki.
Enviado por amiracle en Madrid, El Calafate, Alcobendas el
02 de noviembre 2008

De Ushuaia a El Calafate con el objetivo de ver el magnífico Perito Moreno. El trayecto en autobús se hace largo y pesado. Después de un día y medio en la carretera llegamos, finalmente, a la capital del Parque Nacional de los Glaciares. Es un pueblo turístico muy agradable y, a pesar del frío, apetece pasear. En pleno centro, encontramos un mercado de artesanía y allí, a Borja un madrileño de 29 años que hace unos cuantos que vive en Argentina.
Enviado por amiracle en Sao Paulo, Madrid el
07 de septiembre 2008

Llegó con 24 años, en 1953, y ahora con 79 el madrileño Emilio Fernández Cano sigue en activo enseñando la lengua y difundiendo la cultura española. Las razones por las que emigró fueron políticas pero también económicas. Esta es la historia de muchos de los inmigrantes que dejaron su tierra en los años cincuenta. La posguerra española y, luego, la Segunda Guerra Mundial dejaron un panorama desolador en España. En cambio, en otras partes del planeta como en Brasil había oportunidades para todos. Emilio encontró trabajo a los seis días de llegar.
Enviado por amiracle en Sigueya, Sao Paulo, Madrid, Leon el
06 de septiembre 2008

Francisco Blanco García llegó a Sao Paulo cuando se celebraba el cuarto centenario de la fundación de la ciudad, era el año 1954. Llegó desde Barcelona aunque, en esa época, vivía en Madrid donde, desde su pueblo natal Sigüeya, León, había llegado en 1947 para trabajar. Un par de frustraciones fueron las que lo llevaron a emigrar. La decisión aún recuerda donde la tomó: en la boca del metro madrileño Tirso de Molina.